CUENTOS JAPONESES

El espejo de Matsuyama

Había una pareja de campesinos con una hija eran felices en el campo, un día el padre tuvo que ir a la ciudad y dejo el pueblo por primera vez. Al regresar trajo juguetes como regalo para la niña y un espejo para su esposa, la cual al nunca haber visto uno se sorprendió por ver a la hermosa chica que la miraba fijamente. El esposo le explico que se trataba de su reflejo, la mujer nunca dejo que la hija mirara el espejo ya que tenia miedo que sintiera superioridad y prepotencia por su belleza

Tiempo después la madre al lecho de muerte le enseño el espejo a su hija y le dijo que si algún día la extrañaba mirara este artefacto y recordara que ella siempre bendeciría a su pequeña.

La joven nunca supo que este era su reflejo y nadie le dijo porque este era muy importante para ella por lo cual siempre se ponía a platicar con su espejo

Los jizo y los sombreros de palma

Eran dos pobres viejitos que siendo pobres querían celebrar el año nuevo, así que el abuellito le dijo a la abuelita que hiciera unos sombreros de palma y el iría a venderlos para comprar arroz y celebrar el año nuevo.

Y así fue el abuelito fue a vender los sombreros, pero por más que lo intento no pudo vender ninguno, así que de regreso a la cabaña se desato una tormenta de nieve que impedía caminar bien al viejito, sin embargo en su camino encontró unos jizo ( estatuas del dios de los viajeros ) al verlos se apiado de las estatuas y les puso los sombreros que no vendió.

La mañana siguiente se escucharon golpes en la puerta a lo que los abuelitos abrieron la puerta, grande fue su sorpresa al encontrar regalos, comida, ropa, y dinero enfrente de la casa y a lo lejos unas esculturas de jizo caminado hacia el horizonte

El viejo que hacia florecer los arboles

Era una pareja de ancianos que vivían alado de un rió trabajando humildemente para vivir lo que les restaba de vida, un día la anciana encontró un perro que caía de aquel rió al cual adoptaron.

Pasaron buenos momentos ella el canino y el anciano , hasta que cierto dia el perro le dijo al anciano que le cavara un hoyo en la tierra a lo que el anciano acepto, al cavar ese hoyo encontró muchas monedas de oro el perro dijo :

-montalas en mi espalda,

-no puedo te quiero mucho mejor yo las cargare

A lo que el perro las cargo. Pero al llegar al pueblo la vecina vio como entraban con sacos de oro y por eso les pidió al perro prestado, a los ancianos accedieron, sin embargo el perro al poner a excavar a la vecina del hoyo salieron solo animales venenosos a lo que la individua mata al podre perro. Y lo entierra en un árbol

Los ancianos al enterarse de esto fueron y desenterraron las cenizas del perro y de la tristeza las regaron en su jardín a lo que los arboles florecieron

Un un guerrero samurái que pasaba por ahí pidió vendida un poco de la ceniza a el viejo que caminaba felizmente en su hermoso y frondoso jardín haciendo florecer los cerezos

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